MIENTRAS TÚ OLVIDAS NOMBRES, OTROS CONSTRUYEN IMPERIOS
Cuando era pequeño, la obsesión que se sentía en el aire era el oro. Buscábamos dónde terminaba el arcoíris, pues supuestamente allí se encontraba una vasija repleta de monedas de oro.
La gente compraba detectores de metales y recorría playas y bosques, buscando hacerse rica caminando. Los billetes decían "100 pesos oro" y era símbolo de estatus llevar cadenas de oro.
Con el tiempo, y ya más en la época negra de Colombia —aunque a veces pareciera que nunca salimos de ella— la obsesión se volcó hacia los dólares.
Ya no se buscaban vasijas de oro, se buscaban caletas de dólares. La gente quería ahorrar en dólares, guardarlos, y quienes podían, miraban cómo abrir cuentas en el exterior.
Pero Google y Meta nos están dando una lección: la nueva riqueza no está en el oro, no está en los dólares, está en la información.
Las empresas más grandes del mundo hoy en día están construidas sobre el manejo y procesamiento de la información.
LA REFLEXIÓN
Mientras Meta y Google, y algunas otras también, se desviven por capturar la información —muchas veces la nuestra— nosotros vamos gestionando negocios y desperdiciándola.
Nos dan el nombre de alguien, su teléfono, e-mail... muchas veces ni lo anotamos. Y cuando lo hacemos, lo escribimos en una libreta cualquiera, con la expectativa de que en dos semanas la memoria nos recordará dónde está.
Los más avanzados la registran, pero no hacen nada con ella.
Lo peor de todo es que cuando hablamos de lo que hace Google o Meta, nos quejamos, los señalamos y hasta nos horrorizamos.
"Terrible que sepan todo eso de mí", suelen decir por ahí.
EL APRENDIZAJE
Si la nueva riqueza está en tener la información, lo primero que debemos hacer es definir una estrategia clara y disciplinada para capturarla.
Sin información, siempre estás arrancando de cero.
La gestión de ventas tiene algo que diferencia a los profesionales de los aficionados: la consistencia en la presencia. Y para lograrlo, debes contar con la información, que además de tenerla, esté verificada, segmentada y centralizada.
Con algo adicional: una estrategia de uso y seguimiento.
LA EJECUCIÓN
No son pocas las veces que me han hecho esta pregunta: ¿si fueras a comenzar de cero, cómo arrancarías?
La respuesta siempre es la misma: comienzo construyendo una base de datos. ¿Llevas años en el mercado y no tienes una? Deja de estar leyendo esto y empieza.
Define una segmentación que aplique para tu negocio, clasifica los datos que tengas —los actuales y los que vas consiguiendo—.
Y por último, gestiona sobre esta base de datos. Te comparto algunos tipos de gestión que puedes realizar:
Antes, una pregunta: ¿sigues leyendo sin tener tu propia base de datos?
Visitas.
Emails directos.
E-mail marketing.
Campañas.
Invitaciones a eventos.
Entrenamientos y capacitaciones.
El cielo es el límite. Cuando tienes los datos de tu mercado, lo que puedes hacer es mucho.
Con una ventaja adicional: probablemente tu competencia no lo esté haciendo.
Para terminar, cuando escribía este artículo, me acordé de Claudia, una amiga. Pueden pasar años sin que la vea, pero siempre me escribe en mi cumpleaños y en el de mis hijos.
Después me enteré de que no soy el único, lo hace con muchos del sector.
¿Adivina a quién yo recomiendo cuando me piden algo de lo que ella hace?
Un abrazo apretado,
Miguel Rozo
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